La Federación Europea de Alimentación para Animales de Compañía se posiciona sobre los carbohidratos en alimentos para mascotas y ha hecho pública una revisión científica en la que explica el papel de los carbohidratos en mascotas y sus efectos sobre la salud.

“Actualmente existe una gran controversia en torno a los carbohidratos y esta revisión de expertos ayudará a desacreditar algunos mitos y arrojar algo de luz sobre qué son los carbohidratos y cuál es su papel en la nutrición”, explica Thomas Brenten, presidente del grupo de trabajo responsable del informe.

La posición de FEDIAF es que la glucosa es la principal fuente de energía animal y que, por lo tanto, los carbohidratos son necesarios. El texto dedica especial atención a los almidones, que forman la mayor parte de los carbohidratos que contiene el alimento para animales de compañía.

El posicionamiento de los científicos es que los almidones cocinados son digeridos por los perros y, aunque ligeramente en menor medida, por los gatos. En el caso de los perros, aseguran que, a diferencia de los lobos y de la idea de que son parientes y, por tanto son carnívoros estrictos, cuentan con una serie de modificaciones genéticas que les permiten digerirlos.

En cuanto a los gatos, admiten que sí que son carnívoros estrictos y pueden vivir sin alimentarse de carbohidratos, pero apuntan que algunos estudios señalan que son capaces de digerir con una eficacia del 94% al 100% dietas con hasta un 35% de almidón debidamente procesado.

Asimismo, afirman que no hay suficiente evidencia científica que corrobore que una dieta alta en carbohidratos en gatos esté directamente relacionada con el desarrollo de enfermedades hormonales como la diabetes.

En cuanto a la fibra, los expertos señalan que, como animales mono gástricos, no son capaces de digerirla, pero apuntan que, dependiendo de su solubilidad y fermentabilidad, la fibra puede tener beneficios en perros y gatos, pues mejora la salud intestinal y promueve la saciedad.

Por último, defienden el uso de carbohidratos en la alimentación para animales de compañía por sus efectos en el medio ambiente debido a la escasez mundial de proteína animal y los recursos necesarios para producirla.